30 octubre 2013

Estrategia comercial


La web es multípoda. Definitivamente lo es, sobre todo en lo que hace a las redes sociales, donde las producciones y los sucesos pueden estirarse sin límites. Multípoda y elástica, así es la red. Nadie sabe bien qué puede provocar el millonésimo tentáculo cuando llega a su incierto destino. Algo que se inició en el punto alfa, rodeado de silencios y mesuras, puede asomar la cabeza en el punto omega, como pechugona que sale de la torta, para habilitar el festejo. Exagero, lo sé: aunque ocurren cosas así, no ocurren todos los días ni se pueden planificar, al menos hasta donde sabemos, o hasta donde queremos. No obstante, sostengo la imagen y digo que acá no sólo es posible mostrarse, sino algo mejor aún: mostrar. Y lo que se muestra puede, más que desarrollarse, desenrrollarse.

Me sorprendió leer, en un comentario de una entrada compartida (mirá vos cómo hay que hablar), que una persona aseguraba no entender cuál era mi "estrategia comercial", desde que me decidí a "regalar" la versión digital de un libro que acabo de editar, el "Chaucer" de Chesterton. Su amable anfitrión le respondió que, de este modo, quien no tuviera el dinero para pagarse la edición (el libro en papel) podía no obstante tener acceso a esa buena lectura.

Otro despotricó un poco contra el inmenso Gilberto, afirmando que impone tanto su personalidad que, al leerlo, se termina sabiendo más de él que del tema tratado por él... Al cual le respondo de manera rápida y remota diciendo que un gran autor sigue siendo tal aun cuando oficia de biógrafo, y en eso mismo será inmejorable, ya que sólo un gran autor puede realmente alternar con su biografiado. Nuestro tamaño está en lo que adoramos: allí se mide lo grande y lo pequeño. Es justamente debido a su grandeza que Chesterton, al hablar de Chaucer, logra que Chaucer hable de Chesterton, para que al fin los dos, con siglos de distancia entre medio, terminen conversando delante nuestro, desde más allá del mar y del tiempo, sobre Alguien superior a ambos, más elevado que los siglos y más profundo que los océanos, y más amplio incluso que el propio Chesterton.

Pero volvamos a esa curiosa expresión moderna, la de la "estrategia comercial". Repito, en primer lugar, lo que fue dicho en una entrada anterior: el "Chaucer" de GKC no tiene dos ediciones –una impresa y otra digital– sino una sola, digital; la cual está preparada para ir a la imprenta, pero también para que acceda de manera simple a la pantalla o a la impresora de cada cual, convirtiéndose así en una impresión doméstica. En segundo lugar, esta edición digital/pre-impresa (ya exploraré neologismos) es completamente gratuita y no forma parte de una estrategia comercial de ningún tipo. Si la hay, todavía no se me ocurrió; y si se me ocurre, la voy a arruinar. Así que aviso: los que quieran venir a comprar libros de papel, bienvenidos, pero blogueros y megustadores (o pulgarcitos) tendrán el mismo descuento que cualquier conocido –con la debida acreditación. Ahora bien, si no vienen  jamás, o son de esa clase si-te-he-visto-no-me-acuerdo, y lo único que quieren es leer buenos libros sin costo, pues ahí tienen los libros; por ahora hay sólo cuatro pero habrá más, con salud y algo de tiempo.

Llegados a este punto, tal vez ya podemos dejar de lado eso de la estrategia comercial y emplear mejores términos. Déjenme entonces decirles algo más: pocas veces encontré una generosidad tan espléndida como la del querido Carlos Rafael Domínguez, que no sólo ha traducido varios de los libros que ya edité y varios de los libros que, si Dios quiere, voy a editar en el futuro –alguno en papel, no se crean–, sino que además, a sus 85 años, sigue adelante pico y pala en los cimientos de Babel... Con un ejemplo así, sumado al de su amigo Antonio Pío, ¿qué otra cosa puedo hacer más que tratar de seguir la estela? Son personas como éstas, y otras más que ya mencioné en su momento, las que permiten que los grandes naveguen los ríos revueltos y desembarquen su celebración en cualquier dársena. (Por eso firmo con iniciales u oficios, mi amigo, por una especie de pudor reverente: soy de lo peor pero me rodeo de lo mejor.) Hay quien sabrá conseguir, por aquí y por allá, otra versión castellana impresa del "Chaucer" de GKC. Pero ahora, gracias a ellos, puede conseguirla quien quiera y en todos lados.

Esa es mi estrategia, aprovechar los recursos y conservar estos libros, aunque un día me harte de los caprichosos tentáculos del pulpo social y emprenda la retirada: quedará la página "web" y aún habrá otros alojamientos en el éter. Conservarlos aunque de un puntapié me saquen de la "nube": los enviaré por "mail" o se traerán un "pen" y les haré una copia –mientras tomamos un mate... si estoy con tiempo y me caen bien.

Pero si se acaba la electricidad, o se cae para siempre el sistema, o el pulpo encuentra su cabeza... ahh, entonces sí, escuchen mi consejo: imprímanlos en casa y consérvenlos al viejo estilo vegetal, por si acaso. Y en tiempo oportuno abandonen la red, la web, la nube y el chat, vuelvan al papel y agárrense de la mano de los grandes, de los niños como Chesterton. Liberados de prisas y estrategias, déjense llevar por esas manos de tinta, manos de pluma, manos aladas, y disfruten de las cosas buenas que puede hacer el alma en la tierra cuando conoce el modo de escribir en el cielo.